Soy de
esas personas que disfrutan bastante un buen romance adolescente, ya sea en
formato serie o película. De hecho, podría hacer una lista bastante larga de
historias del género que me han encantado. Pero hoy no vengo a hablar de mis
favoritas, sino de una que no terminó de convencerme.
Se trata
de Cada Año que Pasé Contigo (Todos Nuestros Veranos), la
adaptación de la novela Every Summer After de Carley Fortune. Desde que
se anunció, la serie generó bastante expectativa entre los fans del romance,
especialmente porque llegaba poco después del éxito de Off Campus, otra
apuesta romántica de Prime Video que dio mucho de qué hablar.
La historia sigue a Sam y Percy en un clásico romance de amigos que terminan enamorándose. Y aunque normalmente me gusta el trope friends to lovers, esta vez la fórmula no funcionó para mí.
Voy a
empezar por lo positivo: visualmente la serie es preciosa. Los paisajes, la
fotografía y toda esa vibra veraniega están muy bien logrados. Hay escenas que
parecen sacadas directamente de una postal y es fácil entender por qué muchas
personas quedaron encantadas con la estética de la producción.
En mi
caso, el principal problema fue que me aburrí.
Sentí que
el romance avanzaba a un ritmo demasiado lento y, nunca llegué a percibir esa
tensión romántica que suele hacer tan adictivas este tipo de historias. Sam y
Percy pasan mucho tiempo juntos, pero la química entre ellos nunca terminó de
convencerme. Había momentos en los que se suponía que debía sentir emoción o
mariposas en el estómago, pero esto nunca ocurrió.
Tampoco ayudó que gran parte de los conflictos me parecieran poco interesantes. Los protagonistas toman decisiones cuestionables constantemente, en más de una ocasión, me encontré pensando que muchos de sus problemas podrían haberse resuelto con una simple conversación.
Sé que no
soy la única que piensa así. Aunque la serie ha logrado posicionarse entre lo
más visto de la plataforma, las opiniones están bastante divididas.
Por un lado,
están quienes leyeron el libro y consideran que la adaptación mejora varios
aspectos de la historia original. Por otro, hay lectores que no quedaron nada
contentos con los cambios realizados y sienten que se perdió parte de la
esencia de la novela.
Entre
quienes no han leído el libro también parece haber una división similar:
algunos conectaron con la historia de amor y la nostalgia que transmite la
serie, mientras que otros, como yo, sintieron que le faltaba emoción y que la
trama no terminaba de despegar.
Al final,
creo que Cada Año que Pasé Contigo es una de esas series que dependen
mucho de cuánto conectes con sus personajes. Si logras enamorarte de Sam y
Percy, la vas a disfrutar mucho. Si al contrario si esa conexión no aparece
desde el principio, es posible que las horas se hagan bastante largas para ti.
¿La
recomiendo? Sí, pero con reservas, para mi es una serie bonita de ver, pero
fácil de olvidar.






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