Cuando vi las primeras imágenes promocionales de Tú + Yo, solos contra todos, admito que sentí curiosidad. Había algo en la estética, en los protagonistas y en esa vibra de romance universitario que hizo que quisiera saber más. El problema era que yo no había leído el libro ni conocía a su autora.
Así que, antes de ver la película, decidí investigar un poco.
Emma Green es el seudónimo de dos escritoras francesas que escriben juntas y que cuentan con más de 40 libros publicados. Entre ellos destaca Tú + Yo, solos contra todos, que es el primer libro de una trilogía que comenzó a publicarse en 2014 y sigue a Alma Lancaster y Vadim Arcadi, dos jóvenes que, en apariencia, no podrían ser más diferentes.
Alma llega a la Escuela de Cine de Los Ángeles con una vida bastante encaminada y un novio que parece perfecto, mientras que Vadim es el típico chico rebelde, misterioso y con un pasado complicado.
Hace unos días, Prime Video estrenó la adaptación del primer libro y, con semejante premisa, yo esperaba, por lo menos, una historia entretenida.
La película me pareció bastante lenta en algunos momentos, pero, curiosamente, hay situaciones importantes que suceden a una velocidad que resulta apremiante.
El enamoramiento de los protagonistas
Al comienzo de la historia, Alma inicia teniendo una relación con un chico que, al menos desde lo que vemos en pantalla, parece ser el novio perfecto. La apoya, respeta sus sueños e incluso está dispuesto a hacer sacrificios por ella.
Y entonces Alma llega a una nueva universidad, conoce a Vadim y todo cambia de la noche a la mañana.
Entiendo el concepto del romance entre la chica perfecta, buena y responsable y el chico problemático. Es un cliché que funciona muchísimo cuando está bien desarrollado. Pero aquí sentí que la película quería que aceptáramos demasiado rápido una conexión que, desde mi punto de vista, necesitaba mucho más desarrollo.
No me convenció.
Y no porque Alma no pueda enamorarse de otra persona. Obviamente puede. El problema es que la película no consigue que yo entienda del todo cómo llegó de un punto al otro. ¿Por qué abandonar a tu novio perfecto e irte con el problemático? Y, además, ¿que no te lo cuestionaras ni por un momento?
Por otro lado, el romance no terminó de convencerme. La relación entre Alma y Vadim tiene todos los elementos clásicos del romance juvenil: el chico misterioso, la chica correcta, la atracción prohibida, los secretos, los conflictos familiares y esa sensación de “nosotros contra el mundo”, como bien lo anuncia el título de la película.
Sobre el papel, funciona. En pantalla, para mí, no tanto.
Aunque Vittoria Di Savoia y Lucas Barski tienen cierta química, sentí que la película necesitaba construir mucho más la relación entre ellos antes de llevarla hacia un romance tan intenso.
Me faltó tiempo para conocerlos. Me faltaron conversaciones. Me faltaron momentos que hicieran que yo dijera: “OK, ahora entiendo por qué estos dos están tan enamorados”.
En cambio, muchas veces sentí que la película simplemente me decía que estaban enamorados y yo tenía que aceptarlo.
¿Y qué pasó con el novio perfecto?
Este punto me generó bastante conflicto. Porque una cosa es presentar un triángulo amoroso y otra muy distinta es hacer que uno de los personajes parezca estar ahí únicamente para que la protagonista tenga una razón para elegir al otro.
El novio de Alma comienza siendo alguien que aparentemente la quiere, la apoya y está presente en su vida. Por eso, cuando aparece Vadim y la historia cambia tan rápido, me costó aceptar la decisión de Alma.
Quizás en el libro este proceso está mucho mejor desarrollado. De hecho, esa es una de las razones por las que ahora tengo curiosidad por leerlo.
Porque si la novela dedica más páginas a desarrollar la personalidad de los personajes, sus conflictos y la evolución de la relación entre Alma y Vadim, probablemente pueda entender mejor algo que la película no consiguió transmitirme.
La película me aburrió.
De hecho, tuve que ver la película en varias partes.
No pude sentarme, darle play y disfrutarla de principio a fin. La pausaba, salía de Prime Video y regresaba después. Al final, terminé tardando dos días en acabar una película que podría haber visto de una sola sentada.
Y cuando una película romántica consigue que yo prefiera hacer cualquier otra cosa antes que continuar viéndola, no es una película que recomendaría.
Vittoria Di Savoia y Lucas Barski tienen momentos en los que se percibe cierta conexión, pero no fue una química que me hiciera obsesionarme con la pareja. Y creo que eso es fundamental en una historia como esta.
Si me estás vendiendo un romance de “tú y yo contra todos”, necesito sentir que realmente existe ese “tú y yo”. En mi caso, esa conexión no terminó de llegar.
Puede que la historia funcione en formato de novela, con cientos de páginas para desarrollar personajes, relaciones, conflictos y secretos, y que no haya conseguido trasladarse con la misma fuerza a una película.
Así que no descarto darle una oportunidad al libro.









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