Hace tiempo leí La hipótesis del amor, de Ali Hazelwood, y lo que recuerdo es que me encantó. Sin embargo, siendo honesta, hay muchas cosas del libro que ya no las recuerdo. Ha pasado bastante tiempo desde que lo leí y, aunque algunos momentos y personajes permanecen en mi memoria, otros simplemente desaparecieron entre todos los libros que he leído desde entonces.
Por eso, cuando anunciaron la película por Prime Video, quise releer el libro, pero entre tantos pendientes, no tuve tiempo. Por eso decidí darle una oportunidad a la película olvidándome por completo que ya había leído el libro con la intención de evitar hacer comparaciones.
Quería disfrutarla. Quería sentarme, olvidarme por un momento de la adaptación y solo disfrutar de una buena comedia romántica, con romance, humor, química entre los protagonistas y ese tipo de historia que te hace sonreír sin demasiadas complicaciones.
Y creo que esa fue la mejor decisión que pude tomar.
Aunque haber leído el libro fue parte de mi interés inicial, debo admitir que hubo algo que terminó llamándome muchísimo más la atención durante las semanas previas al estreno: la promoción de la película.
Toda la campaña alrededor de La hipótesis del amor consiguió despertar más mi curiosidad. Lili Reinhart, con sus looks icónicos, inspirados en algunas de las comedias románticas más recordadas de los años 90 y 2000. La actriz recreó referencias visuales de películas como 13 Going on 30, How to Lose a Guy in 10 Days, Ever After y Atonement, algo que hizo que la promoción tuviera una personalidad propia.
Los pequeños clips, las imágenes promocionales, los outfits y todo lo que fueron mostrando antes del estreno hicieron que cada vez tuviera más ganas de verla.
Así que llegué a la película con muchísimas expectativas, pero no necesariamente porque recordara cada detalle del libro. Y esas expectativas se cumplieron.
La hipótesis del amor me hizo sonreír, me hizo enamorarme, me provocó esa nostalgia por las comedias románticas que tanto disfrutaba hace algunos años y, sobre todo, consiguió que me encariña con esta versión de Olive y Adam.
Creo que eso es algo que valoro muchísimo en una adaptación: que pueda hacerme sentir algo incluso cuando ya sé de qué trata la historia.
La hipótesis del amor no intenta reinventar la fórmula de la comedia romántica, y tampoco creo que lo necesite.
Tom Bateman es un Adam Carlsen perfecto, fue una de las grandes sorpresas de la película. Desde el primer momento sentí que entendió a la perfección quién era Adam Carlsen.
Ese profesor serio, intimidante, gruñón y aparentemente incapaz de mostrar demasiadas emociones.
Lo que más me gustó es que, incluso cuando Adam empieza a enamorarse de Olive, no deja de lado ese aspecto intimidante de Adam Carlsen.
No tenemos esa transformación repentina en la que el personaje deja de ser quien es solo porque encontró el amor.
Sí hay cambios. Vemos una versión mucho más vulnerable de él. También vemos cómo Olive consigue sacar una parte diferente de su personalidad. Pero, incluso estando enamorado, sigue existiendo ese Adam gruñón que conocemos. Y eso me encantó.
Incluso en los momentos en los que Olive intenta conseguir que sea menos duro con sus estudiantes, se siente que hay una evolución en el personaje, pero no una transformación artificial.
Adam sigue siendo Adam. Y creo que Tom Bateman logró mantener ese equilibrio durante toda la película.
Y luego tenemos a Lili Reinhart como Olive.
Debo confesar que esta fue mi primera vez viendo a Lili en un papel protagónico de este tipo. Sé que es conocida por su participación en Riverdale, pero nunca vi esa serie, por lo que la conocí gracias a esta película. Y la ame.
Lili tiene una frescura y una energía muy bonitas en pantalla. Es tierna, graciosa, simpática y tiene esa chispa que hace que sea muy fácil seguirla durante la película. Además, siento que existe una química muy natural entre ella y Tom Bateman, lo que es fundamental en producciones como estas. Aquí, al menos para mí, Olive y Adam funcionan muy bien.
Mientras veía La hipótesis del amor, hubo una película que apareció constantemente en mi cabeza:
La propuesta, protagonizada por Sandra Bullock y Ryan Reynolds.
Y debo aclarar algo: no estoy diciendo que las dos películas sean iguales. De hecho, sus historias son bastante diferentes.
Pero hay algo en la forma en que está construida La hipótesis del amor, en el ritmo de algunas escenas, en la dinámica entre los protagonistas y en la manera en que se desarrolla la relación, que me recordó mucho a esa película, y para mí eso fue un punto a favor, porque La propuesta es mi comedia romántica favorita. Quizás por eso conecté tan rápido con esta adaptación.
Tiene ese tipo de humor que no se siente demasiado pesado y una historia romántica que sabe exactamente qué quiere ofrecerle al espectador.
Hay personajes, situaciones y elementos del libro que fueron modificados, resumidos o quedaron fuera. Incluso he visto comentarios sobre la ausencia de algunos personajes.
Pero, siendo honesta, hay personajes del libro que yo misma ya no recuerdo.
La película tenía que encontrar una manera de contar la historia para dos públicos diferentes:
Por un lado, las personas que leyeron La hipótesis del amor y llegan con cariño por Olive, Adam y la historia original.
Y por otro, quienes nunca han leído el libro y quieren sentarse a ver una comedia romántica entretenida.
Creo que la película consigue hacer ambas cosas.
La adaptación simplifica algunos elementos, pero también consigue que la historia sea mucho más accesible para alguien que llega completamente en blanco, lo que es muy importante.
La hipótesis del amor funciona como adaptación y como rom-com.
Creo que uno de los mayores aciertos de la película es que no necesitas haber leído el libro para disfrutarla.
Si eres lectora de Ali Hazelwood, vas a reconocer la esencia de la historia, la dinámica entre Olive y Adam y muchos de los elementos que hicieron popular a la novela.
Pero si nunca has leído el libro, puedes llegar perfectamente a Prime Video, darle play y disfrutar de una historia de amor universitaria, con humor, romance y el clásico trope de fake dating. Porque una película no puede depender de que el espectador conozca el material original. Tiene que funcionar por sí misma.
Y para mí, La hipótesis del amor lo consigue.









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