Sigue mi voz: una película juvenil que reconforta

 






Bonita, cursi y una bandita directa al corazón.

Así describiría lo que Sigue mi voz me hizo sentir. Primero cuando leí el libro y, años después, cuando vi la película. No recuerdo cada detalle de la historia, lo leí hace bastante tiempo, pero sí recuerdo perfectamente lo que me hizo sentir. Y eso, curiosamente, fue lo mismo que sentí al ver la adaptación cinematográfica.

Hay historias que no se quedan contigo por lo complejas que son, sino por cómo tocan tus emociones. Sigue mi voz fue eso para mí. No se grabó en mi memoria por giros sorprendentes ni por escenas impactantes, sino por esa sensación suave y melancólica que deja, como una presión ligera en el pecho que no duele, pero te hace suspirar.

Voy a ser honesta: la película tiene muchas fallas. Actuaciones que no siempre convencen, una caracterización floja y un guion que, en algunos momentos, se queda corto. Entiendo completamente las críticas negativas que ha recibido, muchas de ellas totalmente válidas.



Aun así, Sigue mi voz logra algo. Es una de esas películas que no ves para analizar, sino para refugiarte. Es ideal para esos días en los que estás cansado, saturado o emocionalmente drenado y solo quieres algo que te acompañe sin exigirte demasiado.

Para mí, Sigue mi voz es una película confort. Y sí, sé que suena contradictorio porque es una historia que toca temas tristes. Pero justo ahí está su magia. A veces necesitamos historias que nos permitan llorar sin culpa, sentir bonito en medio de la nostalgia y soltar todo lo que llevamos guardado por dentro.

No siempre buscamos finales felices ruidosos. A veces solo queremos sentirnos acompañadas.

He visto muchísimos comentarios negativos sobre la película. Y está bien. Cada quien conecta, o no, con las historias de forma distintas. En lo personal, a mí sí me gustó. No porque sea perfecta, sino porque llegó en un momento en el que necesitaba algo sencillo, emocional y honesto.

Mientras la veía, pensé automáticamente en mis sobrinas adolescentes. Pensé en lo mucho que podría recomendarles esta historia. Me parece ideal para ellas: es juvenil, sensible, fresca y con un mensaje sano sobre emociones, vulnerabilidad y crecimiento.

Conclusión

Sigue mi voz no es una obra maestra ni pretende serlo. Es una historia cursi, suave e imperfecta, pero reconfortante. Una de esas películas que no ves con la cabeza, sino con el corazón.

Si buscas algo para ver en un día pesado, para desconectar un rato o simplemente para dejar que las emociones fluyan, esta película puede ser ese pequeño abrazo que no sabías que necesitabas.




Publicar un comentario

0 Comentarios