Hay dos tipos de personas: las que leyeron Boulevard cuando era el fenómeno de Wattpad y las que, como yo, nunca tocaron el libro, pero conocen la historia casi de memoria gracias a los spoilers que inundaron las redes sociales durante años.
Era prácticamente imposible entrar a TikTok, Facebook o
Instagram sin encontrarse con un video sobre Luke y Hasley, una frase
"inolvidable" del libro o alguien llorando por el final. Así que,
aunque nunca leí la novela de Flor M. Salvador, sentía que ya sabía
perfectamente qué iba a pasar. Aun así, tenía curiosidad por verla.
Y quizás eso fue lo mejor que me pudo pasar: llegar sin
expectativas. Porque si esperaba encontrar una adaptación que me hiciera reír,
llorar o, al menos, emocionarme un poco, probablemente habría salido bastante
decepcionada.
La realidad es que Boulevard me pareció una
película completamente olvidable.
No es terrible, pero tampoco algo que destaque. Es de
esas películas que terminas de ver y, unas horas después ya te cuesta recordar
alguna escena que te haya marcado.
En muchos momentos sentí que la película quería
convencer al espectador de que estaba viendo una historia profunda, llena de
reflexiones sobre el amor, la vida y el dolor. Sin embargo, la mayoría de esos
diálogos terminaron sonando demasiado forzados. Había frases que claramente
buscaban convertirse en citas para redes sociales, pero que, fuera de contexto,
me parecieron vacías y hasta un poco incómodas de escuchar.
Más de una vez me provocaron ese cringe que
aparece cuando una película intenta ser intensa sin construir un ambiente de
emoción.
Pero si hubo algo que terminó sacándome por completo de la historia fue la actuación de la protagonista.
No sé si fue una decisión de dirección, del guion o solo
una interpretación con la que nunca logré conectar, pero durante toda la
película tuve esa sensación de que estaba viendo a alguien que no quería estar
ahí. Su actuación me pareció muy plana, con pocas variaciones emocionales y sin
la fuerza que requería un personaje que atraviesa tantas situaciones difíciles.
Y sí, el guion tampoco ayudaba demasiado, pero en ningún
momento conseguí conectar con ella. Los momentos que más disfruté fueron
aquellos en los que los protagonistas prácticamente no hablaban.
Aquellas escenas acompañadas solo por la música, las
miradas y la fotografía lograban transmitir mucho más que los diálogos. Ahí sí
podía percibirse cierta química entre los personajes, y por unos minutos la
película conseguía sentirse romántica y hasta bonita.
Lástima que esos momentos fueran tan pocos.
El resto del tiempo sentí que la historia avanzaba sin
terminar de atraparme. Nunca llegué a involucrarme emocionalmente con los
personajes y, en varias ocasiones, me descubrí esperando que ocurriera algo que
despertara mi interés.
Entiendo por qué muchos fans del libro pueden disfrutar
esta adaptación. Cuando existe un vínculo tan fuerte con la historia original,
es normal vivir la película desde otro lugar.
Pero como alguien que llegó únicamente conociendo la
trama por los spoilers, Boulevard no consiguió transmitirme todo
aquello que durante años vi que prometía.
Al final, me quedo con una fotografía bonita, una banda
sonora que acompaña bien algunos momentos y un par de escenas silenciosas que,
dicen mucho más que la mayoría de los diálogos.
En mi caso, eso no fue suficiente.







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